¿Los humanos o los perros?

Una mirada etnocéntrica considera que una “raza” (generalmente la propia) es superior a otras. Una mirada antropocéntrica sostiene que el hombre es el centro de la creación y es superior a otras especies y, por lo tanto, su vida vale más que la de un rinoceronte, un caballo, un mosquito o una bacteria.

Desdeuna mirada biocéntrica, el hombre no solo no es el centro del mundo (mucho menos del universo) si no que, dentro de las especies animales, es menos importante que el mosquito y que las ranas. Si desaparece el hombre, la naturaleza no extrañaría al principal depredador. Si desaparece el mosquito, el daño sería muy serio para el mundo tal como lo conocemos.

En su expresión de poder, el hombre ha esclavizado a la naturaleza todo lo que pudo y también se ha esclavizado a sí mismo. Literalmente con esclavos y figuradamente con la configuración económica que supo conseguir. La declaración de los derechos humanos es, sencillamente, el signo de que somos despreciables y peligrosos: se asentó por escrito que no
podés maltratar, esclavizar, torturar y cagar de hambre a otro. Es decir, cuando la prohibición se hace efectiva es porque el hecho ya sucedió. No se prohíbe lo que no sucede.

Desde la mirada antropocéntrica, la vida de los humanos es más importante que la de los perros. Desde una mirada biocéntrica, el hombre es menos importante que el mosquito y la vaca, además de ser lo suficientemente pelotudo para destruir todo, incluso a sí mismo. Lo que no entiendo es la “o”. No se trata de los humanos “o” los perros. Se trata de los humanos “y” los caballos. La diferencia enorme, abismal, es que los humanos eligen reproducirse, eligen gobiernos y pueden aprender. Los animales no eligen reproducirse ni ser esclavos de los humanos. Ni las vacas, ni los caballos, ni las ratas. No pueden elegir o no sabemos cómo eligen. Están a merced de un bicho caprichoso, estúpido, capaz de poner en riesgo todo menos sus vacaciones merecidas y la TV por cable.

Es en este sentido, es completamente entendible que las personas se pongan en el lugar de los animales que no tienen opción, ni capacidad de reclamar derechos, ni eligen a quién los gobierna,

a diferencia de los humanos, que durante años eligen un sistema que les hace creer la igualdad mientras las personas, gente de su misma especie, muere de indiferencia en las esquinas con gente rasgándose las vestiduras en la disco.

Dejá una respuesta

A %d blogueros les gusta esto: